De ETA al recuerdo de BAADER-MEINHOF

¿Se puede acabar con el terrorismo? Esta pregunta recorre la cabeza de muchos españoles sobre todo desde el momento en el que vemos como terroristas con cárcel cumplida irrumpen en nuestras instituciones y como esta gentuza, importándoles todo un bledo, pretenden a pesar de estar muchos de ellos inhabilitados que vayan en listas de partidos políticos que a mi parecer deberían de desaparecer de nuestro panorama político.

La última es la presencia de Arnaldo Otegui en una lista electoral, concretamente la de EH Bildu. No es suficiente con que los familiares de las victimas tengan que encontrarse por la calle con estos asesinos que ahora tienen hasta la posibilidad de votar. Malditos bastardos. Donde ha quedado eso de “Quien a hierro mata a hierro muere”. Realmente tenemos que soportar que esta gentuza tenga los mismos derechos que el resto de los ciudadanos de bien, cuando en realidad deberían estar encerrados el resto de sus vidas.

No puedo evitar cuando veo la infructuosa e inútil actitud del estado ante esta gente pensar en un caso que se ha repetido en mi cabeza durante muchos años.

Me gustaría en este artículo poder hablar de otra banda terrorista, como no de extrema-izquierda, que se permitió el lujo de intentar desestabilizar un país y que la respuesta que recibió fue tan contundente que llevo a su desaparición, claro hablamos de un país como Alemania, esto en España nunca hubiera sucedido. Hablo de la RAF también conocida como Baader-Meinhof (por el apellido de sus dos componentes más importantes).

La RAF o Fracción del Ejército Rojo fue una organización tildada así misma de revolucionaria, por su puesto de izquierda radical, que provoco el terror en la República Federal de Alemania de después de la II guerra mundial. Era un grupo de resistencia de tipo guerrilla urbana, al estilo de la sudamericana Tupamaros uruguayos. Debido a su forma de actuar y a esa copia de la guerra de guerrillas sus atentados normalmente eran con explosivos y su lucha, según ellos mismos defendían, era una lucha contra el sistema, el capitalismo y el imperialismo de los Estados Unidos. Vamos los “Vengadores rojos”.

El principio del RAF se dio el 2 de Junio de 1967 cuando Mohammad Reza Pahlevi, Sha de Irán visitó la parte occidental de Berlín, ciudad que en aquel momento se encontraba partida en dos. Los disturbios estudiantiles, apoyando a los exiliados iraníes,  se dieron durante todo el día pero fueron especialmente cruentos por la noche mientras el Sha acudía a la Opera la reacción policial fue tal que un estudiante alemán Benno Ohnesorg murió a causa de un disparo en la cabeza.

Este hecho, junto con la repulsa por la guerra del Vietnam fue suficiente para que varios estudiantes Thorwald Proll, Horst Söhnlein, Gudrun Ensslin y Andreas Baader, se unieran para llevar a cabo el incendio de varias tiendas alemanas. Evidentemente fueron arrestados, concretamente el 2 de abril de 1968.

El apoyo de los medios de comunicación y una peculiar forma de hacer público los hechos y los testimonios del juicio hizo que estos elementos se ganaran la simpatía de parte del público Alemán. Sobre todo gracias Ulrike Meinhof  periodista de la revista Konkret que publico varios artículos a favor de estos barbaros, según esta “periodista”:

“Si uno incendia un auto, es una ofensa criminal. Si uno incendia cien autos, es una acción política.”

Ulrike Meinhof

Por si todo esto fuera poco en abril de 1968 el líder de las protestas estudiantiles Rudi Dutschke recibió un balazo en la cabeza de Josef Bachmann, un obrero anticomunista que si bien no consiguió acabar con su vida si provoco que las revueltas se recrudecieran.

En plenas revueltas Baader es detenido nuevamente en abril de 1970 conduciendo un vehículo robado y con documentación falsa. En este momento su libertad condicional es revocada y se enfrenta a un nuevo juicio que podría acabar con una sentencia de 4 años de prisión.

Meinhof solicita al tribunal una serie de entrevistas a Baader con la excusa de escribir un libro sobre la sociedad Alemana que defiende, un tribunal no se sabe si inocente, indisciplinado, o simplemente descuidado autoriza estas entrevistas que iban a comenzar a realizarse en el “Instituto Alemán de Cuestiones Sociales” en Dahlem en Berlín, el 14 de mayo de 1970. Esa misma mañana el Instituto es asaltado, Baader y Meinhof escapan dejando tras de sí un herido grave. Desde este momento empiezan a recibir el nombre de Baader-Meinhof-Bande (banda Baader-Meinhof).

baader

En Junio del mismo año en dos grupos los ya peligrosos delincuentes se desplazan a un campo de entrenamiento de Al Fatah en Amman (Jordania) de donde finalmente son expulsados del campo de entrenamiento por no acatar la disciplina del grupo palestino. Pero su entrenamiento tuvo en ellos el efecto necesario ahora ya son terroristas.

Tenemos Una Baader-Meinhof formada por el abogado Horst Mahler, Hans-Jurgen Bäcker, Monika Berberich, Brigitte Asdonk, Manfred Grashof, Petra Schelm, Baader, Ensslin, Irene Georgens, Ingrid Schubert, Peter Homann y Meinhof y que comenzaron lo que llamaron “lucha antiimperialista”, consistente en el robo de bancos para recaudar dinero y armas, ataques contra edificios militares de los Estados Unidos, estaciones de policía y edificios del imperio periodístico de Axel Springer, así como el intento de asesinato de un juez.

Vemos como en nombre de unos ideales unas personas se convierten en delincuentes, vulgares atracadores de bancos, asesinos de quien no piensa como ellos o intenta poner justicia a sus actos como fue aquel juez y en terroristas sin escrúpulos que solo ven emblemas y alucinaciones donde solo hay gente normal y corriente que intentan ganarse la vida. Luego son ellos mismos los que dicen que están represaliados y que son presos políticos y bla bla bla. Ni mucho menos ladrones, asesinos y sin vergüenzas como todos los terroristas. En esta época es cuando emiten su primer manifiesto como RAF y utilizan como logotipo la estrella roja y Heckler & Koch, supongo que era más elegante este nombre y por su puesto mucho más aparente que del de “Banda Baader-Meinhof” que suena a lo que eran quinquis y delincuentes.

En junio de 1972 son detenidos Baader, Ensslin, Meinhof, Holger Meins y Jan-Carl Raspe y trasladados a una prisión de máxima seguridad.

Es a partir de la encarcelación del núcleo duro de la banda terrorista cuando surgen movimientos paralelos a la RAF con la intención de apoyar a los presos. Así el  27 de febrero de 1975, Peter Lorenz, candidato a intendente de Berlín por el partido Demócrata Cristiano, es secuestrado por miembros del “Movimiento 2 de Junio” que reclaman la liberación de varios detenidos de la RAF. No siendo esta la única acción llevada a cabo con ese fin, destacando también el asalto a la embajada Alemana en Suecia en abril de 1975 en el que murieron al menos 5 personas.

El 5 de septiembre de 1977 Hanns Martin Schleyer, un ex-nazi y oficial de las SS es secuestrado. Durante el secuestro cinco activistas enmascarados dispararon a los policías, que hacían de escolta en otro coche,  y al chófer, consiguiendo capturar a su víctima. Las exigencias para la liberación del reo eran la libertad de once detenidos, incluyendo los presos de Stammheim. Tras 43 días de negociación y maniobras dilatatorias el hombre fue asesinado por sus captores.

Pero algo se rompió el 13 de octubre de 1977 cuando el vuelo LH 181 de Lufthansa, que iba de Palma de Mallorca a Fráncfort, fue secuestrado, como exigencias las mismas que en el secuestro de Schleyer.

El avión voló a Dubái, y de allí a Omán, en donde el capitán de vuelo Jürgen Schumann fue asesinado el 16 de octubre. El avión despegó nuevamente, esta vez al mando del copiloto Jürgen Vietor, con rumbo a Mogadiscio (Somalia).

La noche del 17 al 18 de octubre de 1977, a las 0,38 horas de la madrugada la emisora Deutschlandfunk da la noticia de que ya ha sido confirmado que  un comando especial había asaltado el avión secuestrado, había abatido a tiros a los cuatro terroristas, y había liberado a los 86 rehenes sanos y salvos.

Aproximadamente a la misma hora en Stammheiml los cuatro presos, de la banda terrorista, que estaban aislados e incomunicados entre ellos y con el exterior, dormían en sus celdas. Nadie oyó nada sin embargo cuatro disparos surcaron el silencio de la noche en varias celdas. Tres de ellos en la de Andreas Baader y uno en la de Jan-Carl Raspe. Casualmente Gudrun Ensslin eligió esa misma noche para ahorcarse en su celda e Irmgard Moller se acuchilló a sí misma varias veces en la zona del pecho aunque  no llego a causarse la muerte.

Así de un plumazo desaparecía el núcleo duro de la RAF cerrándose así un período de siete años que había mantenido a la República Federal de Alemania en vilo y que tuvo importantes consecuencias para las libertades de sus ciudadanos.

Sin embargo la aparición del cadáver de Schleyer al día siguiente de estos acontecimientos fue un varapalo para la sociedad alemana.

Desde el comienzo de las actividades de la RAF murieron 28 personas ajenas al grupo, 17 miembros de la banda terrorista y 2 personas totalmente inocentes fueron acribilladas por la policía por equivocación. En total  47 muertos como balance de los siete años de activismo de estos locos.

Después de los sucesos en Stammheim el silencio cayó sobre el caso. No hubo respuestas a las preguntas, ni más preguntas fueron formuladas. Todo un  país respiró aliviado dejando atrás un triste episodio que se prolongó durante más de siete años.

Mientras ves como otros países luchan de forma activa y efectiva contra el terrorismo, tenemos que aguantar que en España los terroristas campen a sus anchas y encima lleguen a puestos políticos de responsabiliad. Hemos de soportar que los que les apoyan se sienten den senado y parlamento sin que nadie diga nada.

Estamos de acuerdo en que la justicia esta para algo y que no se debe tomar justicia divina contra nadie, que para eso están las leyes, pero ¿eso significa que la dignidad de los españoles tenga que dormir “el sueño de los justos” callar y otorgar?

Por una justicia en condiciones donde los delitos de terrorismo sean condenados a cadena a perpetuidad de verdad. Por un país donde los terroristas y los que los apoyen acaben en la cárcel y no en las instituciones. Por un país donde la gente con sangre en las manos solo pueda dormir en el catre de una celda.

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