Ley de “Violencia de género”, discriminación positiva

Cada vez estoy más convencido que asistimos al mundo al revés. Un mundo donde para suprimir el machismo se exacerba el feminismo y donde la discriminación positiva, solo vale para algunos porque si no, eres un machista y un producto de la sociedad del heteropatriarcado.

Cada vez vemos en los medios como el feminismo nos machaca para con su batuta dirigir un cotarro que le viene como anillo al dedo aupado por leyes injustas creadas por el liberalismo extremo a medida de lo que quieres hacer con la sociedad.

Ya consiguió este feminismo de mal uso que la “Violencia de género” fuera una realidad y que el hecho de que un hombre maltrate a una mujer tenga mucha más importancia del hecho de que una mujer maltrate a un hombre. Increíble que la presunción de inocencia que era uno de los pilares que aseguraban que marcaba la diferencia entre la “dictadura” y la democracia lo tiraran por la basura, pero así fue.

Hoy en día un hombre que es acusado de maltratar a su mujer tiene que demostrar su inocencia es automáticamente culpable y pasa a ser detenido y vapuleado sin que nadie se pregunte si es verdad o no, simplemente es una mujer.

Ahora la justicia se suma aún más a la discriminación positiva y lo hace por la puerta grande asistimos a una polémica sentencia en la que ante una agresión mutua de una pareja, para evitar la suspicacia como mutua tomamos que ambos miembros de la pareja se agredieron mutuamente, a él se le aplica el agravante de violencia machista por el mero hecho de ella ser mujer y que ambos sean pareja. Al parecer los puñetazos y las patadas de las mujeres no duelen y ella se las dio porque estaba practicando gimnasia, evidentemente esto último es irónico.

Vamos a ir por partes. Lo primero analizar que nos dice el artículo 14 de la Constitución Española, de 6 de diciembre de 1978.

« Los españoles son iguales ante la ley, sin que pueda prevalecer discriminación alguna por razón de nacimiento, raza, sexo, religión, opinión o cualquier otra condición o circunstancia personal o social. »

Este artículo suponía la muerte de la discriminación judicial o eso pretendía. Hoy este artículo queda en papel mojado después de la sentencia del tribunal supremo sobre el caso mencionado anteriormente. Dicho tribunal dicta que la circunstancia agravante de género debe aplicarse en todos los casos en los que la violencia se dirija contra una mujer, por el mero hecho de serlo, independientemente de que haya o no relación entre el agresor y la víctima. Esto suena a discriminación  en toda regla, y es porque lo  es.

La pregunta que debemos hacernos es ¿Debemos dejar que la justicia tome decisiones por razones de sexo o por el contrario las decisiones han de ser tomadas por motivo de delito?

Sinceramente se me cae el alma a los pies cuando veo casos como este. Creo que ni la justicia, ni la ley están para valorar si influye el género del delincuente sino para valorar la pena a cumplir por un delito.

Mientras el feminismo llena las calles pidiendo la igualdad de la mujer, también  piden que la ley establezca que el hombre la domina y por lo tanto ha de ser culpable de antemano por ello. ¿Cómo podemos entonces pedir la igualdad? El tribunal supremo establece que los actos de maltrato que ejerce el hombre sobre la mujer cuando existe o ha existido un vínculo afectivo entre ambos constituyen «actos de poder y superioridad con independencia de cuál sea la motivación o la intencionalidad» y constituyen un delito de violencia de género».

Creo que esto lleva a un debate infértil. ¿Es la mujer igual que el hombre? No. Eso no la hace ni superior ni inferior. El hombre y la mujer son diferentes. Esto no hace que tenga que tener menos derechos. Hombre y mujer deben tener los mismos derechos y obligaciones y han de tener las mismas oportunidades y responsabilidades ante la ley sea cual sea el delito que se les impute.

Se ha de acabar con la ley de “violencia de género” por qué discrimina al hombre en primer lugar, porque rompe un pilar constitucional en segundo y porque es matar moscas a cañonazos. La ley ha de tener un agravante en el que se estime que la agresión de un alguien hacia otro alguien se ha llevado a cabo con intención de dominarla, si lo ha hecho de forma reiterada, y si se ha valido de una posición de superioridad, económica afectiva o de cualquier otro tipo,  para llevar a cabo la agresión, pero el sexo de agresor y víctima nunca ha de ser un agravante.

¿Qué pasa en el caso de las parejas homosexuales? Si ambos son hombres y una parte de la pareja agrede o mata a la otra por celos, ¿No existe el agravante de violencia de género? Y en el caso de las parejas de lesbianas si una parte de la pareja agrade a la otra, como las dos son mujeres ¿tampoco existe el agravante de violencia de género? Es absurdo

La violencia en el ámbito del hogar no es una cuestión de sexo o de que un sexo domine al otro. Yo mismo he vivido de cerca un caso de una mujer que agredía físicamente a su marido. Y no es una cuestión única o de risa. Igual que hay mujeres débiles, las hay fuertes, igual que hay mujeres sumisas, las hay dominantes. Igual que hay hombres maltratadores que agreden a su pareja aprovechándose de su superioridad física, hay mujeres que también lo hacen y la ley discrimina gravemente al hombre en este aspecto.

Insisto las agresiones en el ámbito del hogar no son una cuestión de sexo y esto ha de quedar claro ante la ley.

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