LA SOCIEDAD HIPERSEXUALIZADA

Vivimos en una sociedad donde el sexo lo ha revolucionado todo. En apenas 30 años hemos pasado de generaciones donde el sexo era tabú a una revolución sexual en la que los adolescentes dan rienda suelta a sus fantasías rozando la depravación y provocando situaciones que pasan de la libertad sexual al libertinaje.

A menudo la gente confunde el término “hipersexual” con la “adicción sexual” la adicción sexual es un trastorno en el que para el sujeto toda su existencia gira en torno a la actividad sexual, y lo demás es secundario. En el caso de la persona hipersexual disfruta en todo momento del sexo pero no permite que este altere su vida personal, profesional, familiar.

La hipersexualidad no es algo exclusivo de un grupo de edad ni de una orientación sexual. Esta corriente está provocando desde un aumento de embarazos no deseados en menores de 16 años a prácticas sexuales como el chemsex que desafían todo tipo de cordura.

En España hemos pasado de la  generación de nuestros padres y abuelos con una moralidad estricta y donde el sexo era un tabú social más a un libertinaje que ha dado lugar a que nuestros niños “jueguen” al sexo en los lavabos de los colegios y todo en un tiempo record apenas cuarenta años algo increíble.

Buscar culpables es algo absurdo pero lo que si es cierto es que el hecho de abrir nuestra sociedad a moralidades de otros lugares ha desembocado en un caos total y en este asunto más todavía.

El famoso juego del “muelle” no es algo surgido y propiedad de la sociedad española. En realidad este peligroso juego sexual surgió en Colombia en el año 2013 y salto a los medios de comunicación tras salir a la luz el embarazo de una menor de 14 años que se aburría en un recreo y decidió jugar a lo que no debía. Pero como siempre lo que no se debe hacer es lo que se vende y los casos de “muelle” comenzaron a aparecer en España como no, siempre copiando lo mejor de todo el mundo.

Esta “divertida” práctica sexual que se lleva a cabo entre menores de 13 a 16 años comienza con unos cuantos niñatos sentados con las piernas estiradas y el pene en erección o semierección. Las mujeres por turnos se van sentando encima buscando la penetración y manteniendo sexo durante un turno que dura 30 segundos. Pasado ese tiempo la mujer cambia de pareja. Finalmente el juego lo gana el chico que más tiempo tarda en eyacular y la chica que lo consigue hacer eyacular. Desde luego un juego digno de una orgia de adultos. La pregunta que yo creo que debemos de hacernos es ¿qué pasa en una sociedad para que un niño que hace una generación estaría jugando al futbol y una niña que en ese mismo tiempo estaría jugando con muñecas lleguen a esta práctica de adultos que para ellos nada tendría que tener de divertido?

Estamos de acuerdo que posiblemente haya un porcentaje de niños que simplemente se suman a la moda. Qué llegan a esas prácticas por el hecho de no sentirse excluido, pero también estamos de acuerdo en que es una minoría la que actúa así por ese motivo. La realidad es que vivimos en una sociedad hipersexualizada.

No es tan preocupante el hecho de los embarazos no deseados, que ya lo es en un grado extremo, como el mismo hecho de que estos chavales no se den cuenta de la cantidad de ETS que pueden llegar a contraer y las consecuencias de estas. Enfermedades como el VIH, gonorrea, sífilis, candidiasis, hongos y un largo etcétera que ya corren por los colegios, por muy increíble que nos quiera parecer, y muchas de estas enfermedades tras años después de haber desaparecido del panorama médico.

Los centros educativos que son los lugares donde se debería de enseñar prevención de este tipo de enfermedades son ahora los centros donde se extienden como la pólvora. Nuestros adolescentes y jóvenes toman el VIH como una enfermedad crónica que te puede tocar y otras enfermedades como la sífilis algo erradicado del primer mundo. En realidad hoy en día estas enfermedades que casi fueron erradicadas un día ahora se convierten en emergentes.

Pero lo mejor de todo es cuando alguno de nuestros jóvenes oye campanas y no sabe dónde y deciden jugar a la misma modalidad del muelle pero con sexo oral sintiéndose así seguros del todo. Cierto que evitan así el embarazo no deseado pero por desgracia esto puede ser aun peor. Ya la OMS ha advertido que el sexo oral está contribuyendo a la aparición de un tipo de gonorrea resistente a los antibióticos y esto mismo está sucediendo con otras ETS minoritarias hasta hace poco y que ahora se expanden y se vuelven resistentes a los tratamientos habituales.

De hecho ya han aparecido en el mundo tres casos de gonorrea que es literalmente intratable, si tres casos en el mundo, Japón, Francia y como no España.

Pero nuestros adolescentes no son los únicos que han entrado en una espiral sexual sin límites. También lo han hecho muchos jóvenes de entre 18 y 30 años con peligrosos juegos sexuales que les llevan a consumir cocteles de drogas para poder estar practicando sexo hasta 72 horas seguidas. Una alarma social que nos advierte que el libertinaje sexual con el que se han criado las nuevas generaciones va a tener graves consecuencias en el futuro.

El chemsex, o chemical sex, ya ha sido incluido como un problema de salud pública en ciudades como Barcelona y Madrid.  Y es que no cabe duda de que esta práctica traspasa los límites tanto del uso de drogas como del sexo. Siendo el colectivo homosexual el más golpeado por esta extraña moda, un colectivo donde la promiscuidad ha sido siempre conocida ahora añade las drogas a su entorno.

En  si la sobre estimulación del cuerpo a base de drogas es algo que nadie debería llevar a cabo. Pero tal y como se ejecuta en el chemsex la hace aún más peligrosa. Un coctel a base de metanfetaminas, éxtasis líquido, mefedrona y poppers o viagra.

Al igual que con otras prácticas de riesgo el chemsex pone las ETS en el campo de juego con muchísima facilidad. La metanfetamina afecta a la consciencia y muchos consumidores de esta mientras practica el chemsex aseguran que al tomarlas es muy fácil olvidarse de tomar precauciones porque se encuentran en un estado de consciencia alterado que les hace comportarse de una forma instintiva. Por si esto fuera poco el éxtasis líquido actúa como anestésico lo que favorece el sexo anal extremo que puede conllevar la rotura de capilares sanguíneos. Por lo que enfermedades como el VIH tienen el campo libre para campar en un colectivo de practicantes cada vez mayor.

Como siempre pasa en España se matan moscas a cañonazos y si bien estatalmente se marca el problema como de salud pública, como comente antes, desde las asociaciones del colectivo gay  se apuesta porque se distribuya de forma gratuita el llamado PreP, el combinado de medicamentos antiretrovirales que impiden la transmisión del virus del SIDA. ¿Es realmente la solución? Bueno teniendo en cuenta que la forma elegida para acabar con los embarazos no deseados es el proporcionar métodos abortivos como la píldora del día después, pues puede parecerlo pero realmente ante la promiscuidad sexual provocada por el libertinaje tal vez haya que controlarla de otra forma como la educación sexual en los centros educativos para que las nuevas generaciones aprendan la realidad de lo que se puede y debe o no hacer a la hora de practicar el sexo y no es una cuestión de inclinación sexual sino de lo que es bueno o malo para nuestra salud y nuestra cordura. Ya que este tipo de prácticas no solamente terminan con una adicción al sexo sino además con una adicción a esas sustancias consumidas que puede literalmente destrozar la vida de la gente.

Llevamos 15 años donde la sociedad vive sometida al lobby gay que mueve los hilos mediante el colectivo LGTBQ relegando al repudio a la familia tradicional y a su moral y ensalzando como virtud la promiscuidad de según qué colectivos y ahora se llora porque las ETS olvidadas vuelven, porque el SIDA vuelve a repuntarse como hace veinte años y porque nuestros hijos se dedican a practicar sexo después de haberse criado con el todo vale de la libertad sexual. A caso no es algo que hemos provocado. No es la realidad, el hecho de que se ha estado permitiendo sacar la sexualidad fuera del ámbito más íntimo para pasearla en grupo por las ciudades, en colegios, bares de copas etc.

Todos aplaudieron al abuelo que como alcalde de Madrid se atrevió a decir “Quien no este colocado que se coloque” y ahora nos echamos las manos a la cabeza por que las drogas formen parte de hasta la vida sexual. Todos aplaudieron cuando se decidió vapulear a los heterosexuales y doña Rogelia alcaldesa de Madrid puso la bandera del orgullo gay mientras afirmaba que se ponía en la fachada del ayuntamiento por que representaba a todos los madrileños ¿Todos somos gais o lesbianas entonces? Evidentemente no, pero dio igual así se daba alas a no sé exactamente qué, que ahora hace que las manos vayan a la cabeza porque uno de los colectivos más promiscuos de toda la vida despunta y hace renacer el miedo a las ETS en muchos casos mortales.

Hasta hace relativamente poco existían los sátiros y las ninfómanas ahora ya no. Ahora ya no es moralmente incorrecto que en nombre de tus apetencias practiques sexo con un desconocido o desconocida en el lavabo de un bar porque ahora forma parte de la normalización de la hipersexualidad. Como ahora la sociedad tiene que absorber que es normal la promiscuidad. Que entra dentro de la normalidad que mientras navegas en internet buscando que día es San Eustaquio a la derecha te salga una mujer desnuda con un mensaje como “Hay 30 mujeres que quieren follar en tu barrio, te lo vas a perder”. Que es normal que nuestros hijos practiquen sexo en los colegios con sus compañeros. Que es normal que nuestras hijas puedan llegar a abortar sin consentimiento paterno después de un desliz jugando al muelle. Ya todo en la sexualidad vale, en nombre de la hipersexualidad por supuesto.

Creo que hay que reflexionar sobre todo esto porque hemos generado una sociedad donde a base de practicar sexo el aburrimiento ha provocado que tengas que realizarlo cargado hasta las trancas de droga porque si no lo haces así ya no disfrutas. Cosa que antes solo sucedía cuando tenías un verdadero problema el del sátiro o la ninfómana que convertían en obsesión algo que debe de provocar disfrute.

En España 1600000 sufre de hipersexualidad o “Impulso sexual excesivo”, según define la OMS. Esto en una sociedad donde la pornografía está a golpe de click. Donde en un programa en prime time a las 5 de la tarde muestra como dos tíos se bajan los pantalones para que el presentador pueda verles el pene y evaluar quien lo tiene más largo.  Y donde el libro más vendido es el de una señora que cuenta sus venturas y desventuras sexuales con un torero, no es mucho porque realmente es un dato anecdótico que esconde que si no ponemos remedio en las nuevas generaciones se triplicará ese número.

Pensemos en que todos salimos a la calle, vemos la televisión o navegamos por internet y que la sexualidad en si misma vende. La agrupación mental sexo-éxito ya es una norma social y el marketing se ha puesto a sacar jugo a todo esto. No hace mucho pudimos ver como una famosa marca de colonia llenaba marquesinas de las calles con un hombre y una mujer semidesnudos para anunciar su último producto. ¿Perfume para practicar sexo? No, evidentemente no, es sexo para vender un producto. La publicidad hace uso de las asociaciones psicológicas para subliminalmente promover y vender y eso sucede con el “sexo-éxito”.

De año en año los medios de comunicación han ido hipersexualizando la sociedad. Ahora es normal que un hombre se depile, por ejemplo, como si fuera enseñando el pecho o las piernas por la calle a todas horas y fuera necesario extirpar el vello como si fuera un cáncer. Y así han conseguido que la mujer termine por aceptar y elegir al hombre que se depila que se cuida, al guapo y mazido moreno con el que nada más verlo te entran ganas de irte a la cama y no a dormir, otro ejemplo de la hipersexualización de la sociedad que para todos pasa inadvertido pero que está ahí. No es una cuestión de color de pelo, de ser alto o bajo o de inclinación sexual  sino de provocar el instinto más bajo del ser humano al principio para vender. ¿Y ahora? Ahora todo queda en simplemente sexo brutal y a todas horas, eso sí descansando para comprar lo que nos quieran vender incluyendo los alargadores de pene de turno.

Y así a base de adoctrinamiento y mientras se juega muchas veces con lo sutil y lo sugerente la sexualidad se ha ido desvirtuando y convirtiéndose en algo tan “natural” que esta desnaturalizado. Ya ven cosas del hipersexo.

Volvemos a tener que asistir a una reconstrucción de la educación donde en vez de enseñar igualdad sexual y normalizar lo que no tiene por qué ser normalizado los niños tienen que aprender educación sexual, saber que es o no correcto, saber qué debo hacer como y cuando, saber que medios de precaución tomar y cuando debo respetar sexualmente primero a mí y luego a los demás. Quitar de la boca la palabra libertad e introducir la palabra educar.

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