El fusilamiento de ¡Arriba España!

Creo que hay algo que siempre se escapa cuando se habla de la fratricida guerra civil y son los muertos fusilados por el bando republicano. Al parecer desde la muerte de Franco los “rojos” se han desmarcado como los pobrecitos de la guerra y como los únicos que sufrieron en manos del enemigo.

Tuvimos que contemplar como Carrillo principal acusado de la matanza de Paracuellos entre otros andaba tranquilamente por las calles de Madrid como posteriormente fue diputado y murió como un venerable anciano en vez de acabar sus días en una cárcel como asesino de guerra que es como tenía que haber acabado.

Son los mismos que apoyan al asesino y otros de su misma calaña los que se llenan la boca de hablar de las fosas de soldados republicanos y no recuerdan los cientos de nacionales que murieron al golpe de sus fusiles y abandonados también como perros en fosas comunes.

Pero la historia siempre nos reserva un ejemplo un ser humano que en las peores circunstancias y sin saber cómo ni porque sobrevive para dar testimonio y ejemplo de la verdad que nunca quisieron contar y que ha permitido construir esta mentirocracia y sumergirnos en este presente casi sin futuro.

Hoy quiero hablar de Rafael Sánchez Mazas un luchador que sobrevivió a lo que muy pocos han sobrevivido para que hoy podamos ver toda la verdad y no solo la del prisma de unos rencorosos que perdieron una guerra y aún se resisten a admitirlo.

Rafael Sánchez Mazas nació en Coria, Cáceres en 1894. Se licencio en derecho y ya en 1915 destaco al publicar “Pequeñas memorias de Tarín”. No tardo en comenzar su andadura periodística que le llevo a publicar artículos en periódicos como ABC, El Sol y El Pueblo vasco. Como corresponsal de ABC se traslado en 1922 a Roma volviendo a España en 1929. Y como muestra de su brillantez en 1933 escribió un artículo en el único número publicado, ya que fue prohibido, “El Fascio”.

Sánchez Mazas ideólogo y creador de la falange intimo de José Antonio primo de rivera. Fue un autentico valedor de la Falange. Compuso a petición de este “Oración por los Caídos de la Falange” que fue publicado en “Haz” el 12 de octubre de 1935. Participo en la composición del “Cara al Sol”, himno de la Falange, y de su pluma salieron las siguientes palabras:

Volverán banderas victoriosas / al paso alegre de la paz

Y aunque ahora nadie quiere recordarlo fue él el creador del grito ya parte de nuestro ritual “Arriba España”

Siendo una de las últimas personas a las que José Antonio escribió antes de ser fusilado sintió especialmente su muerte mientras releía las últimas palabras que su amigo le había escrito.

…Te confieso que me horripila morir fulminado por el trallazo de las balas, bajo el sol triste de los fusilados, frente a caras desconocidas (…) Quisiera haber muerto despacio, en casa y cama propias, rodeado de caras familiares…

José Antonio Primo de Rivera

Noviembre de 1936

En marzo de 1936, Rafael Sánchez Mazas fue hecho prisionero en Madrid por los milicianos del ejército “rojo” siendo encarcelado. Escapando en un permiso que se le concedió con motivo del nacimiento de su cuarto hijo, siendo detenido en otoño de 1937 y llevado al barco prisión Uruguay hasta el 24 de enero de 1939 día en el que fue conducido al Santuario de Santa María del Collell junto con otros prisioneros.

A penas dos meses antes del final de la guerra dos mil presos se hacinaban en esta cárcel del ejercito republicano. Entre los detenidos un buen número de miembros de la quinta columna de Barcelona y la mayoría de los prisioneros hechos en Teruel y Belchite.

El 29 de enero de 1939, 500 de aquellos presos fueron reunidos en la azotea del monasterio, en la mano de uno de los soldados “rojos”, una lista de 50 nombres que afirmaban que serian desplazados para trabajar en la construcción de un campo de aviación en Bañolas. Aquellos 50 presos sabían que iban a morir. Entre aquellos nombres, añadido a última hora, el de Rafael Sánchez Mazas, número cuatro de la falange por detrás de Ramiro Ledesma Ramos, José Antonio Primo de Rivera y Julio Ruiz de Alda, y que era en aquel momento el miembro vivo más antiguo de falange.

Los 50 presos salieron a la carretera, avanzaron en 10 filas de 5 presos cada una. Sánchez Mazas ocupaba la primera posición de la derecha de la segunda fila.

No habían andado más de 150 metros cuando les mandaron adentrarse en el bosque por una vereda para el ganado. No tardaron en llegar a una pequeña explanada en la que una voz les ordeno darse media vuelta a la izquierda.

En aquel momento cuatro o cinco ametralladoras situadas tras unos arbustos comenzaron a disparar, a la voz de “fuego”, a los presos que iban cayendo al suelo mientras la vidas se les iba con las balas.

En el desconcierto y tras tirarse al suelo Sánchez Mazas logra adentrarse en el bosque y consigue huir. Cuando considero que se encontraba lo suficientemente lejos se paró un segundo a tomar aire y descansar en el hueco de un árbol. Allí fue sorprendido por un joven soldado republicano que a la pregunta de otro de sus compañeros “¿Hay alguien ahí?”, respondió “Aquí no hay nadie”. Sánchez Mazas se levanto y tras fijar sus ojos en los del joven soldado “rojo” comenzó de nuevo a correr.

Nadie sabe el motivo que llevo a ese joven soldado a no delatar a Sánchez Mazas pero el caso fue que aquel día y por segunda vez aquel Falangista pudo salvar su vida.

Durante nueve días de aquel duro invierno Rafael Sánchez Mazas estuvo vagando por el bosque de la comarca de Banyoles tratando de cruzar las líneas republicanas para llegar a la zona Nacional . Finalmente se encontró con los Falangistas de la quinta división de Navarra en Cornellá de Terri.

A los pocos días de estos hechos Sánchez Mazas escribió las siguientes palabras:

“Al unirme a la España Nacional y a la santa hermandad de la Falange –gran guardia del destino patrio, innumerable y heroica familia- tengo el alma desbocada, a la vez de amargura y de júbilo, por la memoria de aquél Capitán mío, a quien tanto quise y perdí: José Antonio Primo de Rivera”.

Creo que poco o nada queda por decir. Si cierto pudieron ser los fusilamientos del bando nacional, ciertos fueron los de el bando republicano.

En este momento en el que 80 años después los “rojos” quieren venganza por una guerra que perdieron solo se puede decir a estos señores que en la guerra civil no ganaron los nacionales ni perdieron los republicanos, perdieron todos los españoles. Familias enteras destrozadas, hambre y destrucción allí por donde se campaba y un dolor eterno que todavía hoy se siente en muchos ancianos que en silencio derraman lagrimas por los terribles recuerdos.

Ellos perdieron la guerra que ellos mismos empezaron por su falta de respeto a los españoles. ¿De verdad alguien se cree que la historia hubiera sido muy distinta de haber ganado ellos la guerra? Falsos idiotas.

La guerra fue una catástrofe para ambos bandos y se perdieron grandes valores humanos que de haber sobrevivido podrían haber aportado mucho. Pero si en vez de pensar tanto en el pasado y dejar que el orgullo ahorque vuestros rojos cuellos pudierais mirar al futuro alzándoos como nosotros lo hacemos en los hombros de los gigantes del pasado, quizas España tendría un futuro.

You may also like...

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *