Trump, rompiendo el vuelo blanco

Vivimos en un país donde la hipocresía lo ocupa todo. Sales a la calle, ves la televisión, pones la radio y todo el mundo habla de la libertad de la democracia, una libertad de juguete y que todo el mundo, incluida nuestra clase política, utiliza según le conviene.

Toda la sociedad cree y quiere la democracia pero cuando los resultados electorales les son favorables cuando no es así resulta que la gente que ha votado otras ideas se convierte en “idiota” en un despojo social y al parecer ya la democracia no vale nada.

A esto asistimos en las dos últimas elecciones generales cuando el PP saco el mayor número de votos que los grandes bloques de la izquierda y los sectores más extremos de la izquierda representados por Podemos, IU y todo un grupo de ciudadanos declarados acólitos de estos partidos se dedicaron a incendiar las redes sociales insultando a todo aquel colectivo susceptible de haber votado al partido liderado por Mariano Rajoy.

A lo mismo tuvimos que asistir cuando se produjeron las elecciones gallegas y el PP saco mejores resultados. En esta ocasión las tintas de las redes sociales fueron contra los ancianos. Se oyeron auténticas burradas. Lo más divertido de todo es que son esos que tanto hablan de democracia y que se llenan la boca de criticar el fascismo los que en aquellos momentos dejaron claro ante la opinión pública que según su opinión el voto de un joven vale más que el de un anciano. Esto no es algo que nos inventemos los mensajes en redes sociales como “Cuando se mueren los viejos que votan al  PP?” o “Ojala se mueran todos los putos viejos de mierda y los pijos fachitas que votan al PP” no dejan mucho lugar a la interpretación. Aquí es donde se ve si alguien es realmente un demócrata o aspirante a la creación de una dictadura comunista llamada “revolución”.

Ahora, de estos últimos meses yo me quedo con uno concreto “viejos votando al brexit, viejos votando al PP… yo veo claro dónde está el problema”. Yo también lo veo claro, el problema está en tu cabeza y en tu aspiración a vivir en una república bananera que acabe como todos los países donde hay o ha habido comunismo es decir un país con libertades cero y represalias hasta por exhalar el aire hacia la derecha.

Pero esto no ha sido todo. A estos energúmenos no les basta solo con arremeter contra sus propios vecinos que tienen el derecho a votar a quien le dé la gana sino que además se permiten el lujo de criticar a los votantes de otros países como es el caso del “brexit ingles” o de Estados Unidos y su ya electo presidente “Donald Trump”.

Parece increíble pero es así, asistimos a una juventud y una extrema izquierda que mientras se acaudalan desde la dictadura Venezolana critican cuando los ciudadanos norteamericanos hartos de las majaderías de sus últimos presidentes deciden tomar cartas en el asunto.

En las últimas horas he visto en redes sociales cosas como “Caray, mi teoría confirmada. El mundo es de los idiotas, en España gobernando Rajoy y en Estados Unidos Trump, quien será el próximo gilipollas que harán presidente? Tachan!!!”  Vamos al parecer estos revolucionarios de tres al cuarto se creen mejores que los millones de estadounidenses que le han proporcionado los 290 votos electorales que necesitaba para alzarse con la presidencia.

Pues bueno esta gente demuestra realmente aquí también, lo poco demócratas que son o mejor dicho lo demócratas que son a su forma. Demostrando que cuando los resultados no son los que a ellos les conviene lo único que saben hacer es llamar a la gente “idiota” algo que sin duda es muy demócrata y por supuesto luego se permiten el lujo de llenarse la boca insultado y llamando fascista a quien no piensa como ellos, ya veo estos son auténticos demócratas.

Bueno me permito la licencia, y si no les gusta me da igual, de decirles que la victoria de Donald Trump se ha basado en los trabajadores blancos que se sienten desplazados por la globalización económica y que estos trabajadores son muchos millones que están hartos de los pelanas que piensan como ellos y que han gobernado el mundo desde hace ya demasiado tiempo. Estamos asistiendo a la victoria de las clases medias y trabajadoras blancas frente al multiculturalismo que lleva años fosfatinando los cimientos de la sociedad.

Es más les puedo informar de que Trump se impuso en Pensilvania, uno de los estados clave y tradicionalmente demócrata, y ha convertido en el primer aspirante de su partido en ganar allí desde que George H. W. Bush que lo hizo en 1988. Tal vez será porque el ideal del mundo no es como esos que tanto critican a Trump y a la derecha en general del resto del mundo, no tienen razón y la mayoría de los ciudadanos de países como Estados Unidos ya están despertando y que a España ya le queda poco para que esto también suceda.

Y ojo no seré yo quien defienda a Rajoy, ni mucho menos al PP que huele igual de mal que las ruinas del PSOE y que la putrefacción de Podemos, Izquierda Unida y Ciudadanos.

Es divertido ver como los medios de comunicación del mundo pasaron del insulto y el desprecio constante a Donald Trump, fuera y dentro de los Estados Unidos, al respeto y pronto empezaremos a ver alabanzas, como dice un buen amigo mío “Definitivamente no hay profesión más despreciable que la de periodista”.

Amigos estamos asistiendo a un momento histórico, algo que se recordara durante años y que estudiaran nuestros nietos y los nietos de nuestros nietos, igual que ahora se estudia la segunda guerra mundial, la caída del muro de Berlín o la revolución rusa.

Asistimos a algo muy grande que dará alas a muchas cosas. Una victoria que ha provocado celebraciones hasta de los mismos rusos. Marine Le Pen candidata a las presidenciales francesas de la próxima primavera fue una de las primeras personas en felicitar a Trump. También lo hizo el holandés Gert Wilders, tan controvertido como el norteamericano, acusado de xenófobo y populista, y que también se sitúa en los sondeos para las elecciones de marzo por encima de sus rivales y el británico Nigel Farage, líder intermitente del Ukip.

« Felicidades Donald Trump. Tu victoria es histórica y para todos nosotros. » – Gert Wilders

Wilders y Le Pen defensores ambos de Trump beben de fuentes similares.  Fuentes como el descontento en a con la élite política en Europa, fuentes como el temor a la inmigración, con años de salarios contenidos y paro creciente. Sus partidos y ellos como figuras electorales toman cada vez más forma mientras los ciudadanos se preguntan si los que llevan desgobernando el mundo desde hace más de sesenta años son realmente lo que dicen que son y si realmente  somos ratones gobernados por gatos como en el corto de animación “Mouseland” de Clarence Gillis.

Las encuestas, rumores y empeño de los grandes medios de comunicación empeñados en la destrucción de Trump frente a Clinton se desmorono. El primer gran fallo de la máquina de generar opinión y como esta se ha vuelto en contra de quien la creo y lleva años manipulándola. El estadounidense por primera vez ha despertado.

Pero claro esos que critican a Trump a base de tweets y de alzar el puño no se dan cuenta de que millones de ciudadanos norteamericanos y europeos blancos nos negamos a ser exterminados.

Si hace unos años tuvimos que asistir al “Vuelo blanco” y a datos como que ciudades como la de Londres empezaban a ser abandonadas por los ingleses nativos. Si tras la relección de Obama la población blanca se armó y las armerías norteamericanas se quedaron sin munición. Hoy es un gran día porque La gente sumida en el marxismo al más puro estilo de “Están vivos” de John Carpenter ha despertado, se han puesto las gafas que los hacen ver más allá y han tomado una decisión.

Y quizás dentro de unos meses tengamos que decir que Trump es el peor presidente que ha tenido Estados Unidos, pero esto no cambiara lo que ha pasado y es que la gente ha decidido romper el yugo con el que se los lleva oprimiendo tanto tiempo.

Pueden criticar a Trump pero no podrán cambiar lo que hoy ha hecho escribir un nuevo capítulo en la historia.

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