El delito del genocidio

Este mes hemos asistido a la muerte de la única promesa que nos hicieron en el 78 y que todavía no se había roto, aunque sí resquebrajado gravemente. Ha muerto la libertad de expresión entre estertores provocados por la “Ley de violencia ideológica”.

Cuando lo que han dado en llamar ideología deja de ser sinónimo de ideas y pasa a ser un conjunto de prejuicios que intentan imponerse a la realidad sustituyendo al poder jurídico, tenemos un grave problema, nos enfrentamos a un grave peligro.

Un estado que dedique su tiempo a realizar leyes contra ideologías se vuelve injusto y hace peligrar la libertad, y esto es lo que ha sucedido en España. A base de censurar las ideas que pueden conducir a la verdad y dejar sólo existir la que a algunos grupos quieren, oprimen, censuran y eliminan la libertad de expresión.

El pasado dos de febrero asistimos a la publicación en el Boletín de las Cortes de la nueva tipificación de los delitos “ideológicos”. Parece que nuestros gobernantes no tienen otras cosas mejores que legislar que la ideología de quien no piensa como ellos.

De entre los muchos puntos no puedo evitar que me llame la atención la regulación del delito de negación del genocidio, en los supuestos en que esta conducta constituya incitación al odio u hostilidad contra minorías. Eso sí, la ley es tan ambigua en este punto que deja al juez la toma de decisión de cuando se “incita al odio u a la hostilidad”. Es decir que en función de la opinión del juez puedes ir a la cárcel o ser sancionado por tus opiniones.

Esto es lo que han dado en llamar un estado de derecho con libertad de expresión. Un estado donde no puedes decir libremente si crees o no en un genocidio. Aunque se habla de los genocidios en general evidentemente es una ley diseñada a medida del genocidio judío. Genocidio del que cada vez hay más revisionistas que se atreven a alzar la voz contra lo que nos llevan haciendo creer durante 60 años.

El trasfondo de todo esto es la mentira que supone esta ley. ¿Alguien se cree que si se escribe un libro negando el genocidio rojo camboyano va a ser llevado a juicio por ello? ¿Alguien se cree que si se hace un documental negando los 110 millones de muertos a manos del comunismo va a terminar siendo juzgado? Evidentemente la respuesta es no. Pero ¿qué pasaría si se escribiera un libro negando los muertos del holocausto judío? La respuesta también es evidente, en menos de 48 horas serias, detenido, y encarcelado a la espera de juicio. Y por supuesto recibirías una sentencia salomónica para dar ejemplo.

Todo esto como herencia de la Unión Europea, ya que esta nueva modificación obedece a la transposición de la Decisión Marco 2008/913/JAI de la UE. En fin, de nuevo vemos burlada nuestra soberanía nacional, saltándose nuestros derechos constitucionales y cediendo a los órganos supranacionales.

Vamos a ver qué recogía la ley Orgánica 10/1995, de 23 de noviembre, del Código Penal.

  1. Los que provocaren a la discriminación, al odio o a la violencia contra grupos o asociaciones, por motivos racistas, antisemitas u otros referentes a la ideología, religión o creencias, situación familiar, la pertenencia de sus miembros a una etnia o raza, su origen nacional, su sexo, orientación sexual, enfermedad o minusvalía, serán castigados con la pena de prisión de uno a tres años y multa de seis a doce meses.
  2. Serán castigados con la misma pena los que, con conocimiento de su falsedad o temerario desprecio hacia la verdad, difundieren informaciones injuriosas sobre grupos o asociaciones en relación a su ideología, religión o creencias, la pertenencia de sus miembros a una etnia o raza, su origen nacional, su sexo, orientación sexual, enfermedad o minusvalía.

La nueva modificación del 510, tipifica dos grandes grupos de conductas. De una parte y con una penalidad mayor, las acciones de incitación al odio o la violencia contra grupos o individuos por motivos racistas:

  1. Serán castigados con una pena de prisión de uno a cuatro años y multa de seis a doce meses:
  2. a) Quienes fomenten, promuevan o inciten directa o indirectamente al odio, hostilidad, discriminación o violencia contra un grupo, una parte del mismo o contra una persona determinada por razón de su pertenencia a aquél, por motivos racistas, antisemitas u otros referentes a la ideología, religión o creencias, situación familiar, la pertenencia de sus miembros a una etnia, raza o nación, su origen nacional, su sexo, orientación o identidad sexual, enfermedad o discapacidad.
  3. b) Quienes produzcan, elaboren, posean con la finalidad de distribuir, faciliten a terceras personas el acceso, distribuyan, difundan o vendan escritos o cualquier otra clase de material o soportes que por su contenido sean idóneos para fomentar, promover, o incitar directa o indirectamente al odio, hostilidad, discriminación o violencia contra un grupo, una parte del mismo, o contra una persona determinada por razón de su pertenencia a aquél, por motivos racistas, antisemitas u otros referentes a la ideología, religión o creencias, situación familiar, la pertenencia de sus miembros a una etnia, raza o nación, su origen nacional, su sexo, orientación o identidad sexual, enfermedad o discapacidad.
  4. c) Quienes nieguen, trivialicen gravemente o enaltezcan los delitos de genocidio, de lesa humanidad o contra las personas y bienes protegidos en caso de conflicto armado, o enaltezcan a sus autores, cuando se hubieran cometido contra un grupo o una parte del mismo, o contra una persona determinada por razón de su pertenencia al mismo, por motivos racistas, antisemitas u otros referentes a la ideología, religión o creencias, la situación familiar o la pertenencia de sus miembros a una etnia, raza o nación, su origen nacional, su sexo, orientación o identidad sexual, enfermedad o discapacidad, cuando de este modo se promueva o favorezca un clima de violencia, hostilidad, odio o discriminación contra los mismos.

Se puede ver que esta interpretación por parte del Constitucional desemboca en una nueva redacción penal del negacionismo, la libertad de expresión se representa como un derecho, con muy lejanos límites.

De otra parte dentro del artículo 510 se castigan los actos de humillación o menosprecio, así como el enaltecimiento justificación de los delitos cometidos contra los mismos o sus integrantes con una motivación discriminatoria:

  1. Serán castigados con la pena de prisión de seis meses a dos años y multa de seis a doce meses:

 

  1. a) Quienes lesionen la dignidad de las personas mediante acciones que entrañen humillación, menosprecio o descrédito de alguno de los grupos a que se refiere el apartado anterior, o de una parte de los mismos, o de cualquier persona determinada por razón de su pertenencia a ellos por motivos racistas, antisemitas u otros referentes a la ideología, religión o creencias, situación familiar, la pertenencia de sus miembros a una etnia, raza o nación, su origen nacional, su sexo, orientación o identidad sexual, enfermedad o discapacidad, o produzcan, elaboren, posean con la finalidad de distribuir, faciliten a terceras personas el acceso, distribuyan, difundan o vendan escritos o cualquier otra clase de material o soportes que por su contenido sean idóneos para lesionar la dignidad de las personas por representar una grave humillación, menosprecio o descrédito de alguno de los grupos mencionados, de una parte de ellos, o de cualquier persona determinada por razón de su pertenencia a los mismos.
  2. b) Quienes enaltezcan o justifiquen por cualquier medio de expresión pública o de difusión los delitos que hubieran sido cometidos contra un grupo, una parte del mismo, o contra una persona determinada por razón de su pertenencia a aquél por motivos racistas, antisemitas u otros referentes a la ideología, religión o creencias, situación familiar, la pertenencia de sus miembros a una etnia, raza o nación, su origen nacional, su sexo, orientación o identidad sexual, enfermedad o discapacidad, o a quienes hayan participado en su ejecución.

Los hechos serán castigados con una pena de prisión de uno a cuatro años de prisión y multa de seis a doce meses cuando de ese modo se promueva o favorezca un clima de violencia, hostilidad, odio o discriminación contra los mencionados grupos.

Finalmente se crean y adicionan los artículos 510 bis y ter. Ambos delitos especiales, por la calidad del sujeto activo y adecuándose a la exigencias 2008/913/JAI que estipula la obligación de cada Estado miembro para garantizar que las personas jurídicas puedan ser consideradas responsable de este tipo de conductas, sin perjuicio de las acciones penales entabladas contra las personas físicas.

Art. 510 bis. Se impondrán las penas superiores en grado a las previstas en el artículo anterior cuando los hechos en él descritos fueran cometidos por quienes pertenecieran a una organización delictiva, aunque fuera de carácter transitorio. A los jefes, encargados o administradores de la organización se les impondrán las penas superiores en grado a las previstas en el párrafo anterior.

Art. 510 ter. Cuando de acuerdo con lo establecido en el artículo 31 bis, una persona jurídica sea responsable de los delitos comprendidos en los dos artículos anteriores, se le impondrá la pena de multa de dos a cinco años. Atendidas las reglas establecidas en el artículo 66 bis, los jueces y tribunales podrán asimismo imponer las penas recogidas en las letras b) a g) del apartado 7 del artículo 33. En este caso será igualmente aplicable lo dispuesto en el número 3 del artículo 510 del Código Penal.

Por lo que a partir de la aprobación de esta ley no solo será un delito grave la negación del genocidio sino también la difusión de libros como el “Mein Kampf” de Adolf Hitler. Y lo prohíben los mismos que se pasaron cuarenta años llorando por que no podían acceder al “Manifiesto Comunista”.

La verdad, nunca pensé que en España tuviéramos que lidiar con este tipo de leyes que fosfatinan la libertad de expresión y que son sacadas adelante por aquellos que llevan otros cuarenta años diciendo que el gobierno de Francisco Franco era un régimen de crueldad sin libertad y que ellos habían traído la libertad a este país.

De nuevo asistimos al desenmascaramiento de una de las muchas mentiras que nos vendieron en el 78 y el papel mojado que representa la Constitución.

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